FUNDAMENTACION

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La sociedad chilena ha sufrido importantes cambios culturales en los últimos 25 años. El desarrollo económico, la consolidación de una economía de libre mercado, así como la acelerada incorporación de nuestro país en el proceso de mundialización de la economía y las comunicaciones, se ha traducido en grandes transformaciones en las “formas de vivir en sociedad”.

En efecto, el primer gran cambio observable, ha sido el relevamiento social de la autonomía y libertad del individuo, que se ha traducido tanto en la validación social del individualismo narcisista, como en el debilitamiento de los vínculos sociales y de los proyectos colectivos.

El efecto más inmediato en la subjetividad de las personas ha sido la predominancia del “tener” sobre el “ser social”; de las posesiones materiales personales, del exitismo y de la ética individual sobre la colectiva. Complementario con aquello, se ha consolidado una “cultura del consumo”, donde la ética ha sido suplantada por la estética; donde más importa la imagen, la apariencia y el estatus social por sobre la adscripción a una escala de valores que se considera relativa y en mutación. Y, tal vez lo más relevante para nuestro trabajo, ha sido la consolidación de lo que los sociólogos denominan el “familismo amoral”: el refugio en la familia y sus valores, como único espacio donde la individualidad, la afectividad y las emociones cobran validez. Es la convicción moral que surge cuando se afirma “si mi familia está bien, la sociedad está bien”. Es la mirada del futuro y de la sociedad en su conjunto desde el espacio de lo individual-familiar.

Estos temas los he estado trabajando desde la década pasada; primero, en mi trabajo como documentalista y, segundo, a partir de mis diversas incursiones en el cine de ficción, donde mirába esa paradojal y perversa relación de los chilenos con el dinero, desde la voluntad individual de superación y movilidad social.
En “Negocio Redondo”, el dinero y lo material era un medio para mejorar una calidad de vida “mediocre”; es lo que soñaban los personajes de mi primera película. Tambien es la realidad de la Familia Kelly, en mi segundo larjometraje, que llevan la apariencia  al limite en “Vacaciones en Familia”, que se estreno en Junio de 2015. Y tambien esta presente en este filme que cerarria esta trilogia dedicada a como el dinero distorciona las relaciones humanas más alla de lo imaginado. En este caso la mirada esta centrada en los limites morales que el protagonista de “La Deuda” esta dispuesto a traspasar con el fin de ser lo que no es, lo que intentamos es contar una historia un poco más compleja, paradojal, oscura y, por qué no decirlo, malévola.

Mirar Chile desde esa perspectiva es claramente una intencionalidad narrativa trasgresora, aunque no por ello ingenua. Si bien sostenemos que cada vez se hace más imperativo realizar un cine que conecte a los realizadores con su público y que lleve a los espectadores a las salas de cine; también sostenemos que las historias que cuenten en el cine chileno deben aportar miradas, puntos de vista, reflexiones sobre la vida cotidiana de los potenciales espectadores.

Ahora bien, junto a lo anterior, hemos optado por avanzar en la construcción audiovisual de grandes historias y con bajos costos de producción. En efecto, ha surgido en Chile un cine de bajo presupuesto que, con mínimos recursos, quiere hablarle al público del país en que habitamos; y transformarse en una opción legítima de producción para un país sin industria consolidada. Creo personalmente que un film por ser de bajo presupuesto no tiene por que evadir una gran historia. Creo que el hecho de que una película sea barata no significa que tiene que tener una historia pequeña también. Existen múltiples ejemplos en la historia del cine que demuestran lo contrario (“Tarde de Perros” o “Los 12 del Patíbulo”, por mencionar algunas). 

 

Entorno y locaciones principales

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El entorno en donde ocurre esta historia es el Santiago actual, pero un Santiago de contrastes. Por un lado está la casa de los suegros de Juan, que es un Santiago del barrio alto alejado de lo “feo” y “peligroso” de la ciudad.  Y por otro lado está el Santiago del centro y de las barriadas populares, donde vive Patricio amigo de Juan y también el padre de Alberto, que es un lugar que nuestro protagonista quiere olvidar.

También se verá el Santiago de los nuevos ricos o clase media aspiracional que se ha ido a vivir cerca de la cordillera en condominios que imitan las casas del barrio alto pero más baratas y más malas, es donde nuestro protagonista quiere vivir y es allí donde sueña comparase una casa.

El otro Santiago que veremos es el barrio de negocios de El Bosque norte ya que es allí donde nuestro protagonista se mueve y trabaja.
Esta es una película muy urbana y  Santiago es otro personaje más que de alguna manera es un correlato de las desigualdades de nuestra sociedad.
La idea es retratar nuestro Santiago actual metáfora de un país en donde las diferencias sociales se notan arquitectónicamente y paisajísticamente; sin caer en estereotipos y caricaturas.

Una de las principales fortalezas del proyecto es su argumento, que se basa en problemáticas universales, que generan interés y son comprendidas en cualquier país, con altas posibilidades de generar coproducciones y ventas internacionales, elemento central de la estrategia comercial. Plantea además una mirada crítica de las relaciones humanas en la sociedad actual, pero con una gran cuota de humor e ironía y una clara orientación dramática con tintes de comedia negra. Este tratamiento nos permite acceder a un amplio público objetivo, que va de los jóvenes a los adultos, y desde el público masivo al más exigente y especializado. La película está destinada entonces al público masivo. Otra fortaleza del proyecto es la calidad y experiencia de su equipo realizador, que tiene a la cabeza la mirada crítica de su director, con vasta experiencia en documental, pero que destaca también por su habilidad en ficción para manejar la ironía y la comedia en medio del drama.

 

6. JUSTIFICACIÓN DEL APORTE Y ORIGINALIDAD.

Mirar Chile desde esa perspectiva es claramente una intencionalidad narrativa trasgresora, aunque no por ello ingenua. Si bien sostenemos que cada vez se hace más imperativo realizar un cine que conecte a los realizadores con su público y que lleve a los espectadores a ver cine en la televisión y en las salas de cine; también sostenemos que las historias que se cuentan deben aportar miradas, puntos de vista, reflexiones sobre la vida cotidiana de los potenciales espectadores. Esto hoy tiene poca presencia en la pantalla y creemos es un aporte a crear una mirada más diversa.

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